Mañana de domingo

Vengo a abrir una flor inesperada
esta mañana insulsa,
de garúa discontinua,
de cielo en charcos,
aroma a pasto
y rumor a ciudad desvergonzada
aún en el revoltijo de sus sábanas.
esta mañana insulsa,
de garúa discontinua,
de cielo en charcos,
aroma a pasto
y rumor a ciudad desvergonzada
aún en el revoltijo de sus sábanas.
Vengo a estirar mis miembros,
rotar el cuello,
pedir al santo unas líneas de sol,
las guías de un tranvía como arco de violín
tentando océanos,
adoquín con yuyos malandrines,
o el acento de tu mano por mi piel
sembrando melodías.
Hay nostalgias y esperanzas
en esta indolencia de domingo.
Etiquetas: Poema
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